¿Tener nana o no?

Matrimonio y vida en pareja

¿Tener nana o no?

Este tema creo que va a moverles muchas cosas, ya saben, me dejé ir, investigando, leyendo, aplicando en casa y aprendiendo tanto. En lo personal, el tema de la nana me ha causado culpa, miedo, ansiedad, ambivalencia y pánico. No precisamente en ese orden, jajaja.

¿Tener nana o no? Al hacerme esta pregunta por primera vez, cuando estaba embarazada, decidí que no quería nada de ayuda, que tenía la suerte de poderme dedicar por completo a mi bebé y que no podía ser tan inútil de no poder con un bebé yo sola. Mi esposo me dijo que era una mala idea, que iban a ser muchos cambios y que tener ayuda no significaba ser inútil, sino todo lo contrario, era un apoyo para poder descansar, no volverme loca y ser Mamá plena sin morir en el intento. En cada baby shower, cada comida, cada convivencia con mujeres salía la misma pregunta: ¿Oye ya tienes nana?

Lo primero que pensé fue ¿Por qué en México se nos hace una locura vivir sin nana cuando a los gringos y europeos les parece impensable tener una? ¿Se trata únicamente de una cuestión cultural?

Hablé con familiares y amigas que tengo en Panamá, Miami, Madrid y Chile.

Lo que me platican mis tías mexicanas que crecieron en México y ya casadas tuvieron que cambiarse de país, debido a la chamba del esposo, es que no estamos conscientes de los beneficios que trae a la familia no tener nana ya que crecimos con ellas. Me cuentan cómo cambió la actitud de mis primos, ya que en México ellas no se atrevían a delegarles tareas de la casa o pedirles que ayudaran, ya que ellas tampoco lo hacían y no era congruente. Me cuentan como lo común en Madrid es salir del hospital cuando nace tu bebé, envolverlo en una cobija, subirte al transporte y vámonos. ¡Me sentí tan ridícula! Me acuerdo de que no dejé que mi esposo prendiera el aire acondicionado del coche porque “le puede dar una pulmonía” y nos veníamos asfixiando, jajaja.

También me cuentan cómo recuperaron la privacidad y, creo que exageran, al decirme que no habían tenido privacidad en casa nunca. Que hasta ahora se dieron cuenta y la valoran y agradecen cada segundo. ¿Será?

Del otro lado, me llegaron tantos mensajes de lectoras mexicanas con la misma frase: “Son la felicidad del hogar” cuando les mencioné que iba a escribir sobre las nanas, que me dejaron pensando mucho y no quise dejar pasar la oportunidad de compartirles mi experiencia y lo que creo. Para empezar, definamos el término “Nana”, no me refiero a una Nanny o una Cleaning lady, como les llaman en Estados Unidos, ellas cobran un sueldo mucho más alto por únicamente limpiar y lavar la ropa en cuatro – cinco horas. En México, viven en casa, salen normalmente los fines de semana o cada quince días y son chavitas o mujeres, que buscan salir adelante, a veces simplemente huir de casa, buscan vivir en una casa linda, con agua caliente, comida, televisión, trabajar para quien valore su trabajo y las haga sentirse parte de la familia. Y empiezo por contarles que yo así la siento, parte de la mía. Creo que ahí está el truco, en estar en paz con quién contrataste, con quién metiste a tu casa, porque no es cualquier cosa, estás confiando en alguien para que te ayude con lo más sagrado: tus hijos. La nana se ocupa de todo lo que tenga que ver con los niños de día, su comida, ropa, cuarto, hacer pañalera, jugar con ellos un rato, y si de pronto tú estás con tus hijos y no necesitas nada, ella ayuda con la cocina, la limpieza, lo que se ofrezca en casa de buena gana, y de noche, ella duerme.

Busqué especialistas en el tema y estoy encantada con la información que les tengo.

Ahí les van algunos hechos:

-Todo depende de cómo manejes la relación mamá-nana y hasta dónde permitas la relación niño-nana.

-Si trabajas y tienes dos horas al día únicamente para ver a tus hijos, tranquila, el punto es lo que hagas con el tiempo que estás con ellos. Esto es lo importante. Cuando estés en casa, sé partícipe de sus actividades al cien. No te pierdas de sus nuevas habilidades, palabritas, gestos y angustias nuevas.

– Mientras más tiempo pase la nana con el niño, habrá más posibilidades de que se genere un vínculo, lógicamente y es muy importante tener esto en cuenta, ya que muchas veces nos preocupa que “quieran más a la nana” y aquí es donde salen nuestras inseguridades, nos recomiendo no pasárselas a nuestros hijos. Lo sano y esperado es que formen un vínculo con ella, que se sientan tranquilos, se pongan contentos cuando la vean, la busquen y recurran a ella.

¿El niño nunca va a confundir a la nana con su Mamá?

No. Mamá sólo hay una, eso ya lo sabes. Lo importante es lo bien que tengan establecidos los roles en casa y aquí es donde se complica la cosa, este es el punto que muchísimas Mamás no hacen y es aquí donde cuentan los expertos que empieza el mayor riesgo. Si la nana va a las juntas de la escuela, a las piñatas, al doctor y es quien convive siempre con las mamás de los compañeritos, pues sí, habrá una confusión de roles fuerte. ¡Y cómo no! Si la hija busca a la Mamá saliendo de clases porque le pegó la amiga y le dice “Ve con la nana, ella te cura” pues le estás diciendo que para los momentos de enojo, dolor y tristeza, recurra a ella. Si cuando se cae la niña en casa, tú estás en tu cuarto y la nana decide no decirte nada “porque es su chamba” y ella la cura y la apapacha porque “Mamá está ocupada” pues ahí, otra vez, falta de roles establecidos y la responsabilidad de dejar las reglas claras es de la Mamá.

¿Cuál debe ser el rol de la nana?

El que tú determines, habrá Mamás que no puedan con la idea de que le digan al niño: “Mi amor”, habrá Mamás que lo agradezcan, habrá Mamás que no les importa que el niño vaya al cuarto de servicio, Mamás que no tienen problema con que los niños coman con las nanas en la cocina, Mamás que encargan a sus hijos al cien y ellas no cambian pañales ni cargan pañalera porque “para eso las tienen”, las que prefieren ver la tele a jugar con sus niños para “desquitar el sueldo”, las que únicamente las tienen de apoyo para cuando tienen que salir o que les ayuden con todo lo que no involucra estar con ellos, lavar su ropa, hacerles de comer, esterilizar mamilas, etc. He visto y tratado con todo tipo de Mamás, trabajé en un kinder como Psicóloga infantil poquito antes de embarazarme, así que con toda seguridad les cuento que me ha tocado de todo. Y no sólo verlas, citarlas, llamarles la atención, escuchar sus argumentos, marcarle a las nanas porque ellas están de Shopping, o que el Papá se enterara por mí de que su hijo llevaba una semana de faltas, en fin. Tratar con Mamás totalmente desentendidas fue muy difícil para mí porque tenían el tiempo y los recursos para ser madres presentes pero elegían no serlo, me llenaba de rabia, cuatro chiquitos ya me decían “Mamá” y me buscaban por toda la escuela para contarme lo tremendo que pasaba en sus casas en cuanto a soledad, miedos y angustia. Mediante terapia de juego logré entender tantas cosas de sus familias que confirmaba al citarlos. Muy triste.

A todo esto, para que este no sea un artículo eterno, esto es lo que les sugiero:

-Elige muy bien a quién contratas.

-Tú elegiste ser Mamá y el tiempo pasa volando.

-Es de humanos saber pedir ayuda.

-Tener nana es un lujo, si tienes la suerte de tenerla, haz de la experiencia algo lindo, positivo, apropiado y afectuoso que te permita descansar, ejercer, tener tu ratito para recuperarte física y emocionalmente, etc.

-No trabajar para “dedicarte a tus hijos” y estar en casa todo el día, en Facebook, mientras la nana juega con ellos, eso te hace perderte de muchas cosas y no ser partícipe de su desarrollo, te hace daño la vida sedentaria a ti y a ellos, la ausencia de Mamá por elección ya que saben que estás ahí, no son tontos.

-Que trabajar no te llene de culpa, sabemos que es inevitable sentirla a ratos, pero ten presente que al final, estás siendo un gran ejemplo.

-Que no trabajar no te llene de ansiedad, pasa, a veces son las tres de la tarde y sigues sin poderte bañar, son muchos cambios, no está fácil entender, aceptar y adaptarte a que tú, ya no vas primero. Antes a las once de la mañana ya llevabas dos juntas, habías contestado mails y te sentías tan responsable, ocupada, útil e importante, lo sé.

-Si tienes un bebé y un niño/niña de dos años o más, lo que recomiendan los expertos en apego, relaciones y familia es que pidas ayuda con el bebé, que tu mamá o nana, quien tú quieras, te ayude con el chiquito, es el grande quien está pasando por temas de adaptación, desplazo, enojo, sorpresa y vienen muchos berrinches justificados. Que te cuente tu Mamá cómo reaccionaste cuando llegó tu hermano/a chiquito a casa. Yo le dije “Está muy bonito, gracias, pero ya llévatelo”.

-No confundas las responsabilidades de Mamá y las de la nana. Yo no soy quién les venga a decir cuáles debe tener cada quien, para nada, sólo ténganlas muy claras y encárguense ambas, de cumplirlas.

-La relación Mamá – Nana debe tener los valores que quieres en casa y que piensas inculcarle a tus hijos, ejemplo, honestidad, no decir mentiras por nada, si no estabas y era la hora de la medicina y se le olvidó dársela, que sepa que puede decírtelo y encontrarás cómo evitar que esto se repita. A lo mejor llamando a casa para asegurarte que se le dio, recordándole con un mensajito, no lo sé. Lo que les funcione.

Y aquí les va, sin letras chiquitas, un consejo importantísimo: Lo que NO quieres es una nana cansada, de malas, con más carga de trabajo que la que puede porque todo lo que ella sienta repercute en el desarrollo de tu hijo y puede correr peligro. Si como Mamá cuando llevas tres días sin dormir, estás en friega, no has podido descansar y te conviertes en una bruja, amargada y desquiciada, imagínate ellas, si tienen que descuidar a sus hijos por necesidad, por cuidar a los tuyos. ¡Qué fuerte! ¿No? Entonces aguas. Trátalas siempre como te gustaría que trataran a tus niños cuando no estás porque TODO lo que viven en la infancia se vuelve parte de su personalidad. Así de cañón. Y volviendo a la frase “La felicidad del hogar”, difiero. Creo que es un apoyo y una ayuda increíble que agradezco muchísimo pero hay otras cosas que aportan felicidad de la real, de la buena, la que no te asusta cada domingo por si no regresa, esa es la que a mí me gusta. Me refiero al amor, a la pareja, a la confianza, a tener salud, y estar orgullosa de tu familia y de la convivencia que llevan, por ejemplo.

¿Mi recomendación ahora que la tengo? Si es un lujo que pueden darse, contrátenla. A mí me traen de bajada mis amigas, esposo y familia porque “no la aprovecho como debería” y perdón a todos, se los he dicho pero se les olvida, así que aquí se los dejo por escrito, me choca que me lo repitan. La única que se pierde de cosas al no estar con mi hijo soy yo. Únicamente lo dejo cuando lo tengo que dejar, mis Viernes de diplomado, mi hora al día de bajar al gimnasio, a leer, al súper, a lo que sea pero una hora al día me salgo de casa. Lo hago a las 12 del día que está en su siesta de dos horas, así siento que no me pierdo de nada. ¿Aprensiva? Totalmente, pero acuérdense que hay que hacer lo que nos de paz. A mí, eso me la da. Además yo apenas tengo uno y es bebé de casi ocho meses, las mamás con adolescentes me dirán que pasan una hora en casa, jajaja, es una situación completamente distinta.

La nana, el esposo, la suegra, tu mamá, quien sea que perjudique que tus hijos crezcan en un ambiente sano, abusada, ten cuidado y evítalo a tiempo. Hasta de ti misma si sabes y puedes aceptar que la estás regando, si ya no puedes más, si de repente te ves gritando o volviéndote loca. Ojo: también es humano, la maternidad es agotadora, todos los días son lunes cuando eres mamá. Nadie puede negarlo. Pero ahí donde te desconoces, te descuidas y sientes que te ahogas: ALTO. De verdad deja el ego a un lado y pide ayuda, a quien quieras, porque si una conclusión puedo sacar de todo esto es que la típica frase de Mamá feliz – Niño feliz necesita unos ajustes. Yo le agregaría: MAMÁ FELIZ, PRESENTE, ATENTA, CONGRUENTE, SANA, CON BUENA AUTOESTIMA, AMOR PROPIO, DIGNIDAD, METAS Y SUEÑOS – NIÑO FELIZ.

Así que tenemos mucho por sanar, soltar, comunicar, sentir, aceptar, abrazar, detener, decidir, límites que establecer, alianzas con nuestra pareja que renovar, porque permítanme aclarar que cada vez que escribí Mamá, me refiero a los padres, al Papá también. Ojalá este artículo las invite, como a mí, a poner las cosas claras en casa, a decidir en pareja las reglas, límites, lo que se le va a permitir a los chavos y lo que no, porque cuando están en desacuerdo los papás, estén casados, separados o divorciados, los únicos que realmente pierden son los niños, aunque en ese primer momento, sientan que le ganaron a Mamá o a Papá, en realidad están perdiendo.

 

9 Comments

  1. Me gusto mucho como planteaste el tema. Acaba de nacer mi tercera niña y por primera vez contraté una nana, después de mucho conflicto mental obviamente, ya que si pude criar sola a dos como no iba a hacerlo esta vez. Sin embargo ayer que llegamos del hospital, las hermanas queriendo ayudar pero a su manera, la maleta con ropa sucia etc etcétera. Agradecí haberme dado el lujo de tenerla, dejarle maletas, decirle que pusiera la mesa y sacara comida y yo ponerme con mi niña a lo que tenía que hacer en ese momento más importante que nada, ser su mamá.

    1. Yo he sido nana de muchos niños algunos me llaman por mi nombre otros me dicen ma les doy amor cuidados me alegro con sus alegrías y lloro sus tristezas simplemente los amo mas que un trabajo es una satisfacción cuando sientes que te quieren y te buscan porque te extrañan no hay precio para eso

  2. Me encantó el artículo Mel, ¡felicidades!
    Gracias por compartir esta información que ayuda a acomodar el alma 🙂
    Te quiero recomendar una app que acaban de lanzar y se llama Nannapp, tienen enfermeras, educadoras y psicólogas que son ‘nannies de la guarda’ preparadas con primeros auxilios y altos filtros de confianza, que puedes contratar por hora, para que te echen la mano en eventos, chamba, de noche o con chiquitos que tienen alguna discapacidad y requieren mayor atención. Me parece que es la solución perfecta al balance entre ser mamá presente y criadora y tener ayuda cuando es necesario y mereces darte ese tiempo, o quedarte tranquila porque hay alguien más apoyando junto a ti, cuando necesitas enfocar tu atención a otra cosa. ¡Ojalá que te sirva y a más mamás también! 💗

  3. Yo he sido nana de muchos niños algunos me llaman por mi nombre otros me dicen ma les doy amor cuidados me alegro con sus alegrías y lloro sus tristezas simplemente los amo mas que un trabajo es una satisfacción cuando sientes que te quieren y te buscan porque te extrañan no hay precio para eso

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